El metaverso: la nueva realidad virtual interactiva, inmersiva y colaborativa

Metaverso: de la utopía a la realidad

El metaverso es un proyecto para un futuro no muy lejano por el que numerosas empresas tecnológicas están apostando. Se trata de un espacio virtual, que imita al mundo real. Es como un mundo paralelo, donde podremos desarrollar nuestras actividades del día a día desde una perspectiva diferente.

Hace años que la ficción nos ofreció un escenario similar, con películas como Ready Player One, en las que personas del mundo real acceden a un escenario o realidad virtual en el que tienen su propio avatar con el que interactuar.

También podríamos entenderlo como el siguiente nivel para las redes sociales y demás posibilidades digitales que tenemos hoy en día. A fin de cuentas, todo se digitaliza. Podemos comprar online, trabajar online, estudiar, hacer ejercicio, además de la parte del entretenimiento y las relaciones sociales. Todo esto daría un salto a un mundo inmersivo al que podríamos “teletransportarnos” mediante la tecnología adecuada. Las marcas no han tardado en ser conscientes de las ventajas que tiene crear experiencias inmersivas donde promocionar sus productos. Uno de los ejemplos es la famosa empresa de zapatillas Vans, que ha creado un mundo virtual en Roblox con una pista de skate y objetos personalizables.

Inversión y presencia en el metaverso

Esta nueva sociedad digital cada vez está más cerca gracias a tecnología como la Web3, DAO, Blockchain, la realidad Virtual, el 5G y la interoperabilidad. Es por eso que empresas como Facebook, Google o Apple han empezado a moverse para tener presencia en la nueva realidad. Tal es el impacto que tiene esta corriente en el mundo actual, que el multimillonario Mark Zuckerberg decidió apostar por el concepto del «Metaverso», hasta el punto de hacer un rebranding a su famosa red social Facebook. Hoy en día conocida como «Meta» un proyecto en torno a la creación de un mundo virtual que promete revolucionar el futuro de las relaciones interpersonales.

Cada vez se oye más el concepto de NFT, de sus siglas en inglés Non Fungible Token, o Token no fungible. Esto es cualquier producto no fungible, digital, que podemos adquirir normalmente a cambio de dinero. Puede parecer un concepto imponente, pero la realidad es que los NFT llevan tiempo entre nosotros. Una fotografía, una obra de arte o una canción en formato digital son algunos ejemplos.

Con el auge de los videojuegos, las redes sociales y la digitalización impuesta por la pandemia, la producción de este tipo de productos se ha disparado, y ahora podemos comprar herramientas y complementos dentro de un videojuego, obras de arte de edición limitada, criptomoneda, muebles virtuales, bolsos de Gucci, mansiones, yates… Las empresas están viendo una oportunidad de negocio en el metaverso y poco a poco aumentan su presencia en él, que resulte un proyecto exitoso o no, está por ver.

Los límites éticos del metaverso

Aunque todos los nuevos proyectos tienen expectativas positivas, algo como una nueva sociedad, con un mundo lleno de posibilidades, necesita límites para su correcto funcionamiento. Habrá que crear unas normas de convivencia y conducta, así como un límite para distinguirlo de la realidad.

Junto con las nuevas posibilidades se abre un gran debate ético en muchos aspectos. Por un lado, el consumo de NFT y su gran repercusión en el medio ambiente. Por otro lado, la creación de mundos y vidas idealizadas, las identidades múltiples y la dificultad para diferenciar la realidad, pueden suponer un riesgo para la salud mental de las personas, con consecuencias como la adicción, el aislamiento y la adopción de vidas sedentarias.

 
 
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